domingo, 1 de marzo de 2015

Uyantza - Día 3: flores y chicha

Este día, después de una apertura que ya me había dejado impresionada, dormí hasta que los tambores y la luz del día me convocaron a continuar festejando. Para ese momento las mujeres ya habían preparado los cuatro ramos de flores que debían llevar a las casas de los priostes (incluyendo unos para que yo también las acompañara) y los hombres estaban preparando las hojas de palma para el mismo fin.

Listos los ramos 









Me dijeron que no llevara nada más que mis flores, que me pusiera ropa para ensuciar y que mejor me cubriera la cabeza con alguna tela, porque el afrecho de la chicha es difícil de quitar; así que ya se imaginarán… Fui junto a toda la familia a hacer el recorrido tradicional de este día, que denominan Sisa Kamari, y en la primera visita salí bastante bien librada de un posible baño en yuca fermentada.  

Chicha para todxs
En la siguiente casa no tuvieron tantos reparos con la visitante y, apenas dejó su ramo en la cesta, la abordaron con tinajas llenas de chicha para que bebiera y se igualara a lxs demás del grupo (que ya tenían bastante encima). Así fuimos de casa en casa, cruzándonos con otras familias que hacían el mismo periplo en medio de ruidosas risas, hasta que llegamos nuevamente a casa a bañarnos y ponernos bonitxs para el resto de la fiesta. Ese resto fue para mí uno de los momentos para enriquecedores y conmovedores que he tenido la suerte de vivir. 

Luego de que las casas de los priostes se llenan de ramos y flores, ellos salen con sus ayudantes rumbo al centro del pueblo donde se depositan las ofrendas: los ramos clavados en circunferencia alrededor de la plaza y las flores adornando a la virgen en la iglesia. Otra vez tambores, que esta vez suenan más fuerte porque se han juntado todos los cazadores, pequeñas flautas que tocan algunos abuelos y mujeres bailando en el centro con esa manera tan particular y femenina de ondear su cabello. Toman chicha y se divierten, aunque haya llovido casi todo el día. Y así pasan el resto del día en un ambiente que sentí como una comunión muy sólida en la que el pueblo Sarayaku se reitera a sí mismo el respeto y orgullo que tienen por su cultura.

Llegan los ramos

Al final del día los charcos de lodo rojizo rodean la plaza, tanto por el agua de lluvia como por la chicha derramada, y el olor a fermento mezclado a carne curada se comienza a mezclar de una manera muy fuerte en el ambiente. Esa noche voy a dormir preparada para el siguiente día, cuando se realiza la gran comelona y todos los animales serán cocinados para un gran almuerzo comunal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario